lunes, 6 de febrero de 2012

España, país de pandereta



Hoy ha sido un día de perros. Mejor dicho, llevo una semana de perros, que precisamente empezó el pasado mártes, cuando unos técnicos de Alcampo, vinieron a instalarnos una Caldera de Condensación, supuestamente, e ilusos de nosotros, para mejorar nuestra calefacción y confort en la casa.

Contaros el calvario que hemos pasado, ofreciendo los pormenores que hemos tenido que sortear y las amenazas que de mi boca y la boca de mi marido han salido, para conseguir que nos pusieran con acierto la caldera y que efectivamente funcionara, me parece a estas alturas, hasta de mal gusto.
De mal gusto e inútil. Tan inútil como va a ser la denuncia que les vamos a cascar a semejantes energúmenos, pues imagino que, el juez, otro ejemplar de español comprometido, la archivará diciendo para sus adentros: vaya lata, otra más...

Mi reflexión de hoy, va más allá de la indignación, de la angustia, de la sensación de impotencia que tiene el consumidor al presuponer en este país, que tenemos algún derecho, por el mero hecho de gastar el dinero que por otra parte no tenemos, y meternos en el berenjenal encima de tener que pagar unos plazos que sea de nuestro agrado o no, estaremos obligados a pagar.

Amigos blogueros, estoy preocupada. Preocupada de verdad.

Es bien cierto que estamos en crisis, que no hay dinero, ni trabajo, que el país se va al traste y que no tenemos mucha solución. Quizá pueda achacarse todo a eso, o quizá no...
...quizá España ha sido siempre así.

Me pregunto si no es bien cierto que en España no hay profesionalidad, ni falta que nos hace. Si no hay integridad, ni humanidad, o simplemente si somos retrasados mentales y preferimos estar tumbados a la bartola mientras las cosas pasan, mientras el desastre ocurre, por muy responsables seamos de él.
Total, como la justicia es también un desastre...

Nunca me he considerado mujer exigente, y sin embargo, debo serlo. Debo serlo para este país de pandereta y cuchufleta, donde lo único que importa es escaquearse, colarse, hacer deprisa y corriendo el trabajo y de forma chapucera.
Total, para lo que me van a pagar y el tiempo que voy a estar en esta empresa...

Debo serlo, exigente e idiota, digo, porque yo me dejaba la piel en mi puesto de profesora.

Me importaban de verdad esos chicos, me importaba su formación, me importaba mucho que lo que oyeran de mi boca significara algo en su educación, en su criterio y en su capacidad de análisis de la realidad.
Me importaba aportar algo de respeto y de criterio en sus cabezas, me importaba que aprendieran lo que supone ser una buena persona. Me preocupaba porque supieran cuan importante es la educación.

No sé si con la sensación del trabajo bien hecho, alguno de los hijos de estos energúmenos que han venido a poner la caldera a mi casa, habrán aprendido algo, pero al menos lo he intentado.

He intentado entenderlos, he intentado informarles, he intentado dar de mi todo lo mejor, por muy poco dinero que me hubieran pagado o por poco tiempo que fuera a formar parte del colegio o instituto donde he tenido el privilegio de trabajar.

Es bien cierto que pocos me lo han agradecido, mucho menos sus padres, energúmenos que hoy hacen de las suyas en su puesto de trabajo.

La mayoría de las veces, este país de pandereta, ha antepuesto la envidia profesional a reconocer el trabajo bien hecho y han criticado mis métodos. Muchos padres molestos han cuestionado mi criterio en comparación con su manera de educar a sus hijos. Y es bien cierto que nunca he sido una profesora al uso porque he creído mi deber, ir todavía más allá que simplemente enseñar la historia de España.

Sin embargo, viendo como están las calles en mi pueblo, verdaderas pistas de hielo donde cualquiera puede romperse la crisma tan sólo por poner un pie, y la preocupación nula del Ayuntamiento por ayudar a sus ciudadanos, aunque sea con un poco de sal.
Viendo que decides poner una caldera y lo más que sacas es el favor que te han hecho por instalartela en cuatro días, en los que te has quedado sin calefacción, y eso que estamos en pleno temporal y con un niño de nueve meses en casa.
Viendo que decides protestar y prácticamente te insultan a ti y a tu criterio para evaluar la realidad.
Viendo lo que cuesta deshacerte de una línea de móvil o que te pongan el teléfono y el internet en casa si decides cambiarte de compañía.
Viendo que aunque pagues una sociedad médica, los médicos se equivocan a montones y no asumen su responsabilidad.
Viendo que encima a nadie le sorprende esto, y que por mucho que denuncies algo indignante, lo más que recibes es un "no te hagas mala sangre, que todavía había podido ser mucho peor..."

Viendo la realidad que me rodea, me avergüenzo muchísimo de vivir donde vivo, reivindico el buen hacer de los alemanes o la flema inglesa, que serán muy secos y aburridos, pero al menos no paran hasta que han terminado cualquier trabajo.
Reivindico el bien hacer y la exigencia personal en este país, porque por poca que sea, al menos nos hará a todos la vida un poco más fácil.
Invito a la reflexión de manera individual, a cuantos me leen y siguen, para intentar hacer de nuestro país un lugar mejor. Quien sabe si así salgamos un poco de esta crisis, que como todo, es culpa de la negligencia de nuestros gobernantes, que bastante trabajo tienen con mangar y sacar todo lo posible, como para considerar siquiera que lo que tienen que hacer, es sacar la economía adelante.

Es cierto que muy negativa estoy hoy con mi valoración de la realidad, pues buenos profesionales hay en todas partes, y mejores personas, también. Incluso en España.
Por todas ellas, or esas personas que hacen que el país prospere y las cosas mejoren. Por los que hacen todo el trabajo en una empresa, que haberlos hailos, me quito el sombrero y les doy las gracias, pues comparado con lo que abunda, hay que reconocer, que por lo menos su mérito, vale doble.

2 comentarios:

Tío Eugenio dijo...

Hija, hay que ver que maja has salido en la foto y qué cabreo de gorila tienes. No me extraña, yo también he pasado unos días sin calefacción, pero claro, Móstoles no está en la cara norte de la sierra.
Así que no me imagino lo que tiene que haber sido, se justifica el rebote.
De todas formas, yo creo que aparte de que tenemos una idea relajada de lo que es lo correcto, la culpa la tienen las empresas que pagan los trabajos a destajo y con miseria, de forma que sólo compense hacer las cosas rápido y mal.
Hala, a calentarse.
Ug

azaria dijo...

Es verdad, Tío Eugenio, que la foto no corresponde al cabreo de gorila que tengo. Jajaja
Muy bien traído...

En cuanto a la incompetencia de este país, que es cierto que hasta a mí misma me cabrea confesarlo, pues parte soy, lo quiera o no de este país, y quererlo lo quiero como la que más, por supuesto que alcanza a sus jefes, que si me apuras, me parecen responsables totalmente del desaguisado que han provocado en mi casa sus operarios.

A los jefes, Ug, a los gobernantes, y hasta la mismísima Corona, echo yo la culpa de lo que en este país está pasando y de nuestra incompetencia...

De todas maneras, no me hagas mucho caso, hay que ser hasta en democracia, políticamente correcta, y si hoy me he decidido a escribir, es porque he pasado mucho frío y mucha impotencia, e igual que las cosas buenas, las he compartidos con mis seguidores.

Un beso desde la cara norte de la sierra...

HOLA A TODOS, CUARENTONES Y DEMÁS ANIMALES...

QUERIDOS CIBERNAUTAS.
CONFIESO QUE ME HE LANZADO SIEMPRE A LAS MÁS TREPIDANTES AVENTURAS. HOY EMPIEZO OTRA, QUE PARA MÍ ES DE LO MÁS INTERESANTE Y ARRIESGADA: ESCRIBIR MIS IMPRESIONES Y MI VIDA POR INTERNET.
¿YO?. YO, QUE SOY CARNE DE DIARIOS ESCRITOS A PLUMA Y RATÓN DE BIBLIOTECA. YO, QUE ANTES DE BUSCAR UN DATO EN EL GOOGLE, SOY CAPAZ DE REVOLVER LA CASA ENTERA PARA ENCONTRARLO EN MIS LIBROS...
SIN EMBARGO, AHORA QUE ESTOY YA EN EDAD DE MADURAR, AHORA QUE HAY QUE IR CON LOS TIEMPOS Y QUE PARECE INEVITABLE EL DECLIVE, BUSCO UNA MANERA DE ENTENDER LA REALIDAD, UNA ALTERNATIVA A DEJARSE LLEVAR POR LO INEVITABLE.
PUEDE PARECER FRÍVOLO O IRREVERENTE, PERO CON MIS CUARENTA AÑOS, ME GUSTARÍA PENSAR QUE AÚN PUEDO APRENDER ALGO DE LA AVENTURA DE VIVIR.
COMO OS DIGO, DISPUESTA A LOS CUARENTA Y A LOS QUE ME ECHEN...