jueves, 21 de mayo de 2009

"A MI MANERA"

Creo recordar que, dice un dicho popular que veinte años no es nada, o quizá una vieja canción, que ahora recuerdo, y estoy tarareando en voz alta, mientras se hacen las judías en el fuego y he empezado una nueva entrada de mi blog.

Pues, si veinte años no es nada, (que a mi a mis cuarenta ya me lo parece) también pudiera decirse, después de una vida, que setenta tampoco lo son. Al menos eso debió parecerle el otro día a mi padre, mientras celebraba su setenta onomástica, frente a sus hermanos, primos, hijos y nietos, en su casa, por la cara que estaba poniendo todo el rato.

Rodeado de sus coetáneos (de edades comprendidas entre los sesenta y tantos a los setenta y tantos, que allí no nos salvábamos más que sus hijos y nietos, que no llegamos a tanto) mi padre miraba a su alrededor con una copa en la mano para brindar por todos los presentes, pensando seguramente, que la vida es corta y que en un suspiro se va pasando.

Es cierto, la vida es un suspiro. Y es paradójico, porque la mayoría de los días, miras el reloj con extrañeza, pensado en que seguro que se está estropeando, pues parece imposible que lleguen las diez de la noche y se pueda ir uno a dormir tranquilo, sabiendo lo que aún queda en el trabajo o los problemas que van surgiendo del día a día. Pero, qué verdad es, cuando llegan momentos señalados, cada año apagando la velas, o en Nochevieja, despidiendo al viejo año que muere, y con esperanzas para el siguiente, que uno se pregunta si ha sido realidad o sueño, ese tiempo vivido, que parece que fue ayer, y sin embargo, nos dicen que ya ha pasado mucho tiempo.

Surge entones la pregunta, la eterna cuestión vital del sentido de la vida, de la fugacidad de las cosas, de lo efímero de la existencia.

Recuerdas a la abuela Flora que te decía que la vida es lucha, es esfuerzo. Es también, ir ver pasar las hojas del calendario, esperando que lleguen las vacaciones, los días especiales donde se celebra siempre algo importante. Un cumpleaños, un aniversario de boda, un encuentro después de muchos años, un bautizo, incluso la muerte de un ser querido, que no queriendo ser macabra, de alguna manera también se celebra en un funeral, donde vuelves a reunirte con todos, y vuelves a ver las caras familiares de siempre.

Simples excusas para vestirte "un poco mona", como me dice mi madre, y reunirte con tus seres queridos. Con tus hermanos, a los que cada vez ves menos, a ese tío que vive lejos y que no ves más que en las celebraciones. A alguien que viene y te dice que no te reconoce, que estás más joven que nunca, a la niña de tu hermana, que ha crecido mucho desde que no la ves o la novia de tu hermano, que es su primera presentación y la pobre debe de estar de los nervios.


Todos esos personajes y algunos más estaban en el cumpleaños de mi padre en El Escorial.

Todos alrededor de la mesa, hablando con el que le había tocado al lado, esperando a que se calentara la plancha para freír sus filetes y servirse uno mismo, que para eso mi madre se empeñó en hacer la comida ella sola, escuchando los consejos de quien le recomendó, que no se complicara demasiado, que casi treinta personas, no es una tontería para alguien de su edad.

Con sus tenedores en la mano y cara de no saber muy bien cómo meter mano a la famosa Raclette, nos las vimos y nos las deseamos algunos tratando de explicarles a otros, (familiares de toda la vida) que en fin, era una nueva moda eso de cocinar encima de la mesa y servirse cada uno a su gusto lo que quisiera, mientras el queso empezaba a fundirse y los filetes a chamuscarse.

Los niños correteaban contentos por el jardín y había quien incluso inmortalizó el momento en un video, que seguramente , cuando proyectemos, convencerá a más de uno de lo mismo que estábamos pensando todos, todo el tiempo.

Es cierto que el tiempo hace sus estragos.

Quien más y quien menos te cuenta sus batallitas, cuando se sientan a tu lado. Te hablan de otros tiempos, de la última vez que te recuerdan, con coletas y con el uniforme de cuadros, un día en la casa antigua, cuando vinieron a cenar.

-”Pero, tío, eso debió ser cuando yo tenía unos doce años, ¿no?, que ahora ya tengo cuarenta. Bueno, cuarenta y uno, para no mentir”.

Tu tío se echa las manos a la cabeza y te mira bien.

-”¡Cuarenta y un años, no puede ser!”, dice en voz alta. No sabes muy bien si porque no aparentas en absoluto esa edad o porque no puede creerse que fue ayer cuando vino a tu casa y te vio con coletas y uniforme saludando muy atenta antes de irte a cenar y a la cama, para no molestar a los mayores.

Luego, se queda mirando al vacío, a su alrededor. A sus hermanos, a mi padre, a sus primos y al hijo de mi hermano, que tiene sólo ocho meses, y que juega en el suelo, encima de una mantita, con un cochecito que le ha dado mi hijo de tres años.

La vida es un pedazo de sueño que recuerdas y valoras siempre cuando ya ha pasado, cuando empiezas a darte cuenta, de que quizá no quede ya mucho tiempo, ni para ti, ni para los que te rodean. Aprender muchas cosas que seguramente, acabarás olvidando, vivir situaciones que te superarán, pero que te verás obligado a enfrentar, a estar a la altura.

Sonreír, y disfrutar y muchas veces, también llorar. Sufrir en silencio y aguantar, enfermar y recuperarte. Enseñar a tus hijos, sin estar del todo seguro de lo que dices, de si es verdad, o sólo algo que has aprendido de oídas, o no del todo. La vida es equivocarse, es seguir adelante, es trabajar para vivir. Perdonar los errores de otros, al darte cuenta de los tuyos. Hacer concesiones. Darte cuenta de lo que podría haber sido y no ha sido, porque no estabas a la altura o simplemente porque entonces no te diste ni cuenta.

Vivir a tu manera, como escuchamos que decía Fran Sinatra en esa canción que tan bien elegida y tan acertada me pareció, mientras veíamos el video que entre los cuatro hijos, le habíamos preparado con alfileres a mi padre para celebrar su onomástica.


Delante de la pantalla, cuando todos se hubieron ido, prontito, (que el que no tenía dolor de ciática, tenía que irse a cuidar de los nietos o a ver el partido, que oye, también hubo quien no dio otra excusa para marcharse, que mayorcitos para protocolos, ya somos) nos dispusimos todos, hijos y padres, nietos y parejas, a sentarnos alrededor de la pantalla.

La proyección estaba a punto de producirse y mi padre aún despedía a sus hermanos fuera, sin siquiera sospecharlo. Sin embargo, el video sorpresa de su vida, le esperaba ya puesto en el ordenador de mi hermano.

Acostumbrado como está a hacerlos él, seguro que no llegaría a ser ni medianamente aceptable, pero el detalle era lo importante.El detalle y haberse pasado muchas horas para editarlo, planearlo bien y darle forma. Si no que se lo digan a mi hermano pequeño y a su novia, que sin dormir venían los pobres, con ojeras hasta el suelo y con el pulso tembloroso.

Arrancado ya de la tentación de seguir hablando con ellos en la puerta del coche, conseguimos que mi padre se sentara, nos dijera como funcionaba el cañón del salón para proyectar el video y se tomara un respiro entre tanta emoción de ser precisamente él el que soplara las velas, el protagonista de su propia vida, y el pagaganini, de la fiesta, como recuerdo que dijo una vez su padre, en una celebración parecida.

Sin discurso capaz de poder resumir sus sentimientos, pero aún con esa emoción que se trasluce en los ojos de quien no encuentra ya las palabras, escuchó atentamente a sus cuatro hijos presentando sus propias vidas, como introducción a lo que luego sería dar un veredicto de su persona. De lo que había supuesto para cada uno tenerlo como padre, haber compartido con él muchos momentos o quizá descubrir otros muchos, que por estar siempre fuera de casa, o trabajando, se había perdido de sus hijos, como seguramente, nos pasará a nosotros mismos con los nuestros.

Luego, un resumen en un álbum de fotos.

Instantáneas robadas de las estanterías de mi madre, de cientos de álbumes viejos que no recordábamos siquiera. Fotos de su comunión, con sus hermanos y sus padres, de pequeño(porque aunque parezca mentira, el abuelo, también fue pequeño, como le explicaba a mi hijo cuando preguntaba quién era el niño morenito vestido de marinero). Un largo noviazgo, la boda con mi madre y los nacimientos de cada uno de nosotros. Unos niños que crecían en unas fotos familiares, que casi todos los años acababa por conseguir hacernos a todos juntos. Aunque era bien cierto, que cada año era un poco más difícil juntarnos a todos, siquiera en verano o para navidad.

Viajes, encuentros con amigos, con familia y mucho trabajo. Una vida, como diría el bueno de Frankie, vivida a su manera. Como lo hacemos todos, como podemos.

Vida que puede tratar de reducirse en diez minutos, quizá menos, pero que es imposible poder resumir en unas lineas, en muchos sentimientos que salen solos y fluyen por las venas de su hija, que con un nudo en la garganta, se tragó muchas lágrimas, la tarde del sábado pasado, sentada al lado de mi progenitor con mi hijo en brazos.

Quizá recordando que he tenido la suerte, o la desgracia, según se mire, de ver a mi padre no sólo como a un padre, sino también como un ser humano.

Un ser humano, independiente, con sus anhelos, con sus sentimientos al margen de una familia a la que cuidar. Con su historia personal, sus viajes y aventuras. Con sus limitaciones, sus errores, sus fracasos y sus penas, pero también con sus éxitos, con las cosas que hizo bien y supo transmitirnos, y con las que no acabamos nosotros de comprender. Con sus sentimientos a flor de piel y sus miedos, que no supo ocultar y que todos compartimos.

Un ser humano con sus decepciones, entre las que me incluyo yo misma, que no acabé nunca de superar las expectativas que sobre mí depositó, muy altas, quizá, pero justificadas, al fin y al cabo, era yo su hija mayor.

Con sus buenos y malos momentos, con su enseñanza de la vida, arrastrando de su cuello como si de una piedra se tratara y como tenemos todos, los que de una manera u otra, tenemos un bagaje, una maleta llena de experiencias que transportar en cada uno de nuestros viajes.

Un ser humano al que admirar, envidiar o compadecer, según la ocasión.

Y un padre también.

Un padre de esos de toda la vida, a la antigua usanza, que nunca supo cambiar pañales como hace ahora mi marido o mi cuñado, ni llevarnos al médico pues para eso estaban las mujeres, su mujer. Un padre que nos enseñó a montar en bicicleta y se inventó el “un, dos tres, cuatro, cinco,” para que aprendiéramos a darle besos, para demostrarle nuestro cariño. Que se tiraba al suelo a cuatro patas para que nos subiéramos encima, y fuera por un rato, nuestro “burrito cosquillero”.

Un padre que no estaba nunca, porque tenía que trabajar, y al que recordamos, especialmente por sus broncas.

Porque es verdad que nos regañaba mucho y nos castigaba en el sillón del salón con los brazos cruzados. Y también que, le esperábamos temerosos, que viniera de trabajar.

Pero, todos, los cuatro, esperábamos siempre estar un rato con él, contarle nuestros secretos, o que nos hiciera un poco de caso. Que estuviera contento y nos llevara en coche a la Casa de Campo o al Retiro con el abuelo Miguel. Queríamos contarle nuestros descubrimientos y que nos comprara unos patines. Nos encantaba escuchar sus historias antiguas, como aquella en la que se subía por los cuarterones de la puerta de su casa de Toledo para darle a la aldaba para que su padre le abriera y lo perdonara, cuando lo echaba de casa por ser malo.

Un padre que en ocasiones, se entretenía en contarnos historias sobre las estrellas, calzarse unos patines de hielo, y caerse detrás de nosotros en la pista, si íbamos demasiado deprisa para él.

Un padre más que extrañado por nuestras andanzas de niños, por nuestras ocurrencias y diabluras, con una bronca preparada si llegaba la ocasión. Otras sin embargo, se quedaba sin palabras, superado se hallaba por situaciones que nunca imaginó que viviría con sus hijos adolescentes, que cada día entendía y conocía menos, como todos los padres de su generación.

El padre que ahora, con el pelo blanco y los ojos rodeados de arrugas, aún seguía siendo el Pater Familiae, sentado su sitio del sillón del salón, mirando atento la pantalla a través de sus gafas. Sin saber nosotros muy bien si estaba contento, pues no es de sonrisa fácil, o si lo ha pasado bien en un día tan importante como hoy.

Mientras tanto, a su lado, mi madre era quien se aguantaba las lágrimas, y nosotros cruzábamos los dedos para que no supiera ver los muchos errores cometidos, como siempre hemos sentido los cuatro, creo yo, ante nuestro progenitor pelín exigente, por no decir que ha sido algo duro con nosotros.

Con setenta años, con lo más importante de la vida, ya vivido, a su manera. Con muchos objetivos conseguidos y con pocos sueños no cumplidos, aún hay espacio para unas cuantas imágenes que acercan un pasado, un te quiero papá a veces no pronunciado (porque los seres humanos bien tontos somos con las cosas más importantes) y un abrazo de su nieto, un poco interesado, pues en el fondo está esperando que al menos el abuelo le compre ese coche que quería de la juguetería, que no ha sacado a sus padres.

Una comida robada al tiempo, un encuentro alrededor de una mesa, un gracias que no te sale de la garganta, y sobre todo, papá, todas esas palabras que no encuentro y no están aquí y eso que he intentado juntarlas, para que salga algo decente en este pequeño homenaje que quisiera hacerte hoy.

Por último, recordarte que, has vivido ya toda una vida, pero queda mucho todavía, incluso es posible que quede lo mejor. Los humanos nos empeñamos siempre en creer, que es así.

De momento, muchas felicidades. Que cumplas muchos más, que todavía queda mucho por vivir, y se nos hará cuesta arriba el día a día, aunque, luego, nos parecerá a todos, un suspiro de tiempo...

Tu hija mayor.

miércoles, 20 de mayo de 2009

PANDEMÓNIUM

-”Sube rápido, venga que cierran”- casi me gritó Antonio para que entrara en el vagón, pues ya estaba sonando el pitido de que el tren se iba.
Con las bolsas, el niño de la mano, el bolso que siempre se te resbala del hombro en el momento más insospechado, y sobre todo, inoportuno, y encima con unos chicos que subían unos maletones enormes y no sabían ni dónde ponerlos, entramos en el último segundo al vagón del tren.
Íbamos camino de El Escorial, y como era sábado, y a las doce de la mañana, pues el tren iba atestado de gente. No quedaba apenas más que un par de sitios, separados, en donde yo, sin mirar mucho más, me senté sin preguntar y cogí al niño en brazos.
No sin clavarle la bolsa a la señora que leía una biblia a mi derecha, ni darle una patada el niño al señor mayor que estaba enfrente, prácticamente a dos milímetros de mi rodilla, que se quejó un poco, y al que claro, tuve que pedir perdón.
Antonio se tuvo que sentar más allá, entre un ciclista y una señora con pañuelo en la cabeza, que si bien no estaba rezando una jalucatoria, al menos lo parecía. Aunque bien pensado, igual estaba jurando también en arameo, porque cara de mala leche, tenía y mucho.
-”¡No te preocupes, si se baja alguien nos ponemos juntos en otro sitio!”, me tranquilizó al ver que casi no podía ni girar la cabeza para moverme o mirarle.
No tenía pinta la cosa, así que me conformé con estar codo con codo con la señora de la Biblia, que enseguida se quedó mirando a mi hijo, y tratando de esquivar rodillazos con el pobre señor que también miraba al rubito de mis rodillas, pero, claro, por otra razón.
El viaje, de casi una hora desde Chamartin, prometía sí señor, máxime al ver que no había sitio libre y que seguramente, en las estaciones siguientes, la cosa se pondría aún peor.
Pero bueno, son gajes del oficio, que no se puede ir un sábado a esas horas a ver la morada de Felipe II, sin codearte con guiris con sus guías en inglés, o con ciclistas o viajeros, que como los de las maletas gigantescas, no paraban de moverse, de intentar acomodarlas en un sitio donde las puertas no se abrieran, sin molestar en lo posible al grupo de chicas que trataban de agarrarse a donde podían para no caerse.
Cuando llevábamos al menos la mitad del trayecto, y reparando en que alguien se había movido y había dos asientos de esos pequeños y abatibles. Ante la perspectiva de comprobar que la rodilla de mi opuesto, estaría ya rayando el color morado oscuro, cogí a mi hijo y lo senté a mi lado, en los pequeños asientos, frente a los viajeros, que también habían encontrado un hueco para recostarse sobre las maletas.
Frente a ellos, y casi tragándome su aliento, de pronto escuché una frase maldita.
-”Pues chico, pensé que en DF íbamos a encontrar más jaleo, a mi no me ha parecido que la cosa sea para tanto...”
Quedó grabado en mi mente, mientras observaba que, colgando de sus barbillas, estaba la maldita mascarilla esa que había visto en la tele. La misma que llevaban todos los que salían del metro de México o aconsejaban que llevaran los que habían estado por allí y volvían a sus países de origen.
Se dispararon entonces las emociones en mi alarmada cabeza. El niño frente a ellos, la posibilidad de que los gérmenes, al estar ellos hablando sin parar, viajaran dos milímetros hacia delante y nos dieran de lleno en la frente, rebotaran en mi boca y la de mi hijo y entraran directamente a mi sistema respiratorio.
-”¡Dios mio, el pandemónium!”, pensé sin poderlo evitar, y me levanté como un resorte de mi asiento, tratando de volver a mi posición original, que si bien estaba a unos centímetros de ellos, al menos quedaban ellos de espalda.
Lejos de imaginar que la dichosa palabrita había aparecido en mi mente, como un recuerdo de algún libro leído de Lovecraf, o la capital de un infierno maldito de Milton, entendí que estábamos en el ojo del huracán, y que si bien había estado pensado que esa pesadilla que contaban en la tele era cosa de los mariachis del Méjico lindo, en realidad, lo tenía frente a mis ojos.
Tiré con fuerza del brazo de Miguel, queriendo salir de allí.
Mi hijo no quería levantarse de la sillita que se subía y se bajaba, y tuve que arrastrarlo, como si hubiera bichos encima. Todo, ante la atónita mirada de mi marido, que en unos segundos me había visto levantarme y sentarme de una silla y volver a mi sitio inicial, ante al atenta y horrorizada mirada de mi amigo el abuelete, que se las prometía muy felices, y sin embargo hubo de vernos de nuevo, cara a cara.
Sonreí, y hubiera querido decirle a gritos que me disculpara, pero que los chicos de las maletas estaban allí con mascarillas, que venían de Df y que seguramente estarían infectados, y que si nos quedábamos allí mucho tiempo, todo el tren se iba a infectar también.
Me callé, claro, al ver las repercusiones de dar alguna explicación, pero, estaba indignada. Pensé en que si estaban infectados con la gripe porcina, bien podían contagiar a cien personas, que al menos en el vagón, íbamos codo con codo, y compartiendo microbios, miasmas y demás zarandajas.
Me puse malísima, hasta me puse a estornudar.
-”Oye, cariño, ¿compramos pan al llegar?”, me pregunta mi marido sin que sea capaz ni de escucharle. Fija como estaba en la boca de los viajeros, que decían algo así como que tenían que estar incomunicados unos días y sobre todo descansando.
Ni contesté ni pude menos que seguir la conversación de la chica que se había levantado de otro sitio, con la mascarilla en la boca, a decirle al chico de las maletas, que había llamado su madre y que les había dejado la casa vacía y la nevera llena para que no tuvieran necesidad de salir siquiera.
-”¡Eso, si, pero os permitís el lujo de meteros en un tren lleno de gente donde podéis contagiar a la mitad de Madrid y parte del extranjero!”, pensé en decir a gritos viendo que los turistas americanos de enfrente, seguían ensimismados en sus guías del Monasterio, completamente ajenos a mi angustia.
Me tensé y fui yo quien dio otra patada al abuelete.
-”Lo siento, perdone, es que estoy un poco nerviosa”, no pude evitar confesar, mientras el pobre hombre decía que hacía mucho calor y que estaba todo atestado, que no me preocupara, que con el niño encima, demasiado bien se estaba portando el pobre.
La de la Biblia empezó a rezar en voz baja, y a punto estuve de decirle que si tenía ella mano con el altísimo, que pidiera para que los tres chicos de Df, no estuvieran contagiados y nos contagiaran a todos, pues dado que mi hijo estaba malito un día sí y otro también, y que yo soy asmática, seguramente seríamos los dos primeros en caer.
-”Pero, ¿qué te pasa cariño?”-me dice mi marido al verme tan nerviosa.
Me acerco a su oído y le digo
-”El pandemonium...”.
Con cara de poker me pregunta ¿queeeeeeeeeee?.
Yo que no se como explicarle lo que he visto y le señalo a los chicos con mascarilla, compruebo que no sólo no me entiende una patata, sino que se ha creído que señalo los cinturones que llevan las maletas, que son del Corte Inglés, y se cree que le digo que son de la casa, ya que mi marido trabaja allí.
Me desespero y le digo que nada, que ya se lo contaré en casa.
Pero no veo la hora de llegar.
Vamos ya por Villalba y los chicos no se bajan del tren.
-”Pero, a dónde c...van?. Mira que si van a la urbanización donde vive mi padre, que es donde vamos nosotros”.
Me tiembla todo, las piernas, y me duele la tripa. Me imagino a todo el vagón infectado, y de ahí a muchos más. Personas, que en sus casas esperan al guiri que vuelva de su viaje a España o al señor de enfrente, contagiándoselo a sus nietos, a su nuera de Venezuela y a su hijo, que sale de viaje a Bruselas todos los Lunes, y ha extendido la enfermedad a toda Europa, pues trabaja en una multinacional.
Y esto era lo que decían que no nos preocupáramos, que no tenía mucha importancia, que se pasará y que si vas en las primeras 48 horas, no pasa nada y hay cura.
Los seres humanos es que no pensamos en las consecuencias que una pandemia puede tener. Pienso recordando la maldita palabra, que yo creía que era pandemónium, y que seguramente por eso mi marido no ha entendido ni jota.
Hemos llegado a la estación. La gente baja las bicis, se agarra al pasamanos y torpemente, arrastra sus cuerpos hacia abajo de la escalera, que para gigantes está hecha, porque para bajar cochecitos de niños o cuerpos maltrechos, no será.
-”Esos llevan mascarillas y vienen de DF”- no me aguanto decir, en cuanto tengo a Antonio a mi lado, y me pregunta qué narices me pasa para que esté tan rara.
Una señora, se da la vuelta y mira como intentan bajar las maletas los dos chicos y la chica, que casi ni pueden bajarla del tren. Se lo dice a su marido, y éste, parece que entiende lo que pasa y los mira aterrado.
-”¿Qué dicen ustedes?”, me pregunta la de la Biblia, que por andar codo con codo todo el viajecito, parece que tiene confianza suficiente para interrumpirnos y preguntar.
Mi marido me mira como si hubiera cometido un delito. Lo último que nos falta es que se entere todo el tren, de la psicosis del pandemónium, que bastante he pasado yo por callarme, para fastidiarlo al final.
-”No, que digo que debe haber mucha alergia, para que esos chicos vayan con mascarilla, que me la tenía que haber traído yo,” le digo a la pobre mujer, que enseguida asiente con la cabeza y se saca un pañuelo de la manga, alegando que ella no puede ya a estas alturas de mayo, ni respirar.
Veo a los chicos meterse en el ascensor con maletas y todo, y nosotros cogemos las escaleras. Solo nos falta convivir en ese mismo espacio unos minutos. Así que con cochecito y todo, abajo que nos vamos y subimos luego las otras escaleras para salir de allí.
Mi marido, camino de la urbanización, lejos ya del tren y habiendo perdido de vista a los infectados, me pregunta qué me ha llevado a pensar que los viajeros vienen de México y que estamos ya contagiados todos nosotros. Lo cual le respondo con pelos y señales, y haciéndome cruces, que estas cosas son como la ley del famoso Murphy ese, que si tiene que pasar, pasará y de lo peor, además.
Mi marido se ríe nervioso y me hace burla, aunque detecto un cierto pánico en su voz cuando ve que el niño se ha liado a estornudar camino de casa de los abuelos.
-”Y si ves que no está bien, le llevamos al pediatra...”, me dice después de decir que si de catástrofes se trata, yo hago la odisea en el espacio, lo menos.
Ya en casa, no cuento a mis tíos, hermanos, primos y mis padres el episodio pandemónico que hemos vivido en el tren.
No se me ocurre, que si no, veo colapsadas las urgencias, al día siguiente.
Porque a toro pasado, porque ya puedo decir que han pasado unos días, bien puede hacerse un relato de humor.
Ahora, lo reitero, ¡qué mala es a veces la imaginación!. ¡Qué mal se pasa!...

viernes, 15 de mayo de 2009

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Manifestacion en Madrid para pedir a la UE unidad frente a la crisis

Miles de personas --más de 50.000 según fuentes sindicales y alrededor de 20.000 según las estimaciones de la Policía Nacional--, agrupadas principalmente bajo las siglas de CC.OO., UGT y USO, cortaron hoy el centro de Madrid para denunciar la falta de unidad de acción por parte de la UE y para pedir al Gobierno de España que pase de las palabras a los hechos, en una concentración multitudinaria que desbordó incluso los niveles de asistencia de los últimos 1º de Mayo.

La manifestación, enmarcada en una serie de concentraciones convocadas por la Confederación Europea de Sindicatos (CES) que tendrán lugar en los próximos días en otras ciudades europeas, aunó bajo el lema 'Combatir la crisis: El trabajo lo primero' a los secretarios generales de CC.OO., Ignacio Fernández Toxo; de UGT, Cándido Méndez; y de USO, Julio Salazar, que estuvieron acompañados por representantes de los principales sindicatos de Portugal y Andorra y personalidades de la política, como la secretaria de organización del PSOE, Leire Pajín y el coordinador de IU, Cayo Lara, entre otros.

En un ambiente festivo, dado el día soleado, los manifestantes marcharon desde la Plaza de Colón hasta las inmediaciones de la Puerta del Sol entre las 12.00 de la mañana y las 13.00 del mediodía, sin que se produjeran incidentes destacados. Durante el trayecto, los tradicionales colores rojo y blanco de las formaciones sindicalistas tapizaron el corazón de la capital entre pancartas y banderas, con mensajes pidiendo un trabajo digno y poner freno al paro, portados por trabajadores de toda España y de países como Francia, Bélgica o Italia.

Una vez finalizada la marcha, desfilaron por el escenario habilitado para la ocasión, no sólo lo líderes sindicales en España, sino también representantes del sindicalismo portugués. En este punto, el secretario general de CC.OO., el único que fue interrumpido por las ovaciones, pidió a la CE que salga de la "atonía y la dispersión de las iniciativas y los discursos" para acometer medidas dirigidas a construir una verdadera Europa social. Además, tras llamar a la unidad del sindicalismo europeo, demandó una "participación masiva" de cara a las elecciones europeas del próximo 7 de junio.

Asimismo, lanzó un mensaje al Gobierno español: "Hay que ponerse al tajo. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, haría bien en llamar hoy mismo a los agentes sociales para ponerse a trabajar", señaló. Además, en declaraciones a los medios denunció una "clamorosa ausencia" de cualquier referencia a la mejora de la protección social en el discurso de Zapatero durante el Debate sobre el estado de la Nación.

Por su parte, el secretario general de UGT, indicó que, desde la "fuerza democrática y la autoridad moral de los trabajadores", es preciso exigir un cambio de rumbo en el proceso de construcción de la UE y aseguró que la CE es un ejemplo de "impotencia sin presente ni futuro", a la vista de que no ha tomado ninguna medida conjunta. En el ámbito nacional, pidió al Gobierno que pase de "las palabras a los actos" a través del diálogo social y una mayor coordinación con las comunidades autónomas.

Por su parte, el secretario general de USO aseguró que, más que nunca, es necesario "fortalecer el modelo social y con él la Europa del pleno empleo y la cohesión". Asimismo, pidió que se incluyan en los programas electorales del próximo 7-J las reivindicaciones de la CES para "exigir soluciones" a la UE.

Finalmente, agradecieron la asistencia a la manifestación y defendieron la movilización sindical por el empleo, los líderes madrileños de UGT y CC.OO., José Ricardo Martínez y Javier López, así como el secretario general de la CES, John Monks, quien cerró el acto llamando al unidad de acción de la UE y a apostar por más planes para el empleo y menos para el rescate del sistema financiero.

Mayor respuesta que en el 1 de mayo
Por otro lado, las previsiones de los sindicatos, que apuntaban a unos 50.000 manifestantes, se vieron ampliamente superadas, tanto que incluso dejaron atrás las cifras del pasado 1 de Mayo, tanto en el recuento realizado por los convocantes como el estimado por las fuerzas de seguridad, a partir del recuento de transportes fletados para la ocasión.

Ya desde las 11.30 horas, manifestantes caminaban por las vías aledañas a la Plaza de Colón con pancartas en las que se leían consignas a favor del empleo. Entre ellos, trabajadores de Trident llegados de Barcelona, que hoy iniciaban un periodo de huelga, y que merecieron mención especial por parte del secretario general de CC.OO.

Además, representantes de las federaciones territoriales de los diferentes sindicatos se mezclaron con mineros de Boliden, trabajadores de Sintel y casi un centenar de empleados de Iveco. Sobre la muchedumbre se pudieron oír pitos, petardos, globos y cánticos. El más coreado 'Si esta es nuestra España, caña, caña, caña. Si esto no se arregla, guerra, guerra, guerra" . Para amenizar la marcha, un grupo de manifestantes representaron un cortejo fúnebre portando ataúdes en los que se simbolizaba la muerte de los contratos 'basura'.

Sin limites (Cine)

"SIN LÍMITES - LITILE ASHES" es un proyecto cinematográfico que nos acerca a la juventud vivida por tres de nuestros artistas más ilustres, Lorca, Dalí y Buñuel, y la relación que hubo entre ellos.

Con guión de Philíppa Goslett, Dirección de Paul Morrisor ,""Sin Límites" representa la primera obra cinematográfica que habla sobre la relación que mantuvieron los tres jóvenes durante y después de su estancia en la residencia de estudiantes de Madrid.

El Casting es español e inglés. El papel de Lorca está interpretado por Javier Beltrán en su primer papel protagonista. El casting para el personaje fue exhaustivo, se convocó a un gran número de actores para el papel, pero fue Javier Beltran quien, aún con menos experiencia que muchos de los candidatos, demostró con su prueba la idoneidad para interpretar el papel.

El papel de Dalí está interpretado por Robert Pattinson, actor inglés que ha participado en la famosa saga "Harry Potter" interpretando el personaje de Cedric Diggory y que se ha consagrado como el protagonista de Crepúsculo.

Rodada entre Barcelona, Cadaqués y Granada, esta coproducción entre Factotum Barcelona y Litde ashes ltd, con la participación de TVE y TV3, ha contado con un gran equipo técnico y artístico para recrear la España de los años 20 y 30, época en la que transcurre la historia.

Abrazo (Poema)

Un simple abrazo nos enternece el corazón;
nos da la bienvenida y nos hace más llevadera la vida.

Un abrazo es una forma de compartir alegrías
así como también los momentos tristes que se nos presentan.

Es tan solo una manera de decir a nuestros amigos
que los queremos y que nos preocupamos uno por el otro
porque los abrazos fueron hechos para darlos a quienes queremos.

El abrazo es algo grandioso.
Es la manera perfecta para demostrar el amor que sentimos
cuando no conseguimos la palabra justa.

Es maravilloso porque tan sólo un abrazo dado con mucho cariño,
hace sentir bien a quien se lo damos, sin importar el lugar ni el idioma
porque siempre es entendido.

Por estas razones y por muchas más...
hoy te envío mi más cálido abrazo.

Papa habla a crisitanos y musulmanes

El Papa Benedicto XVI predicó este jueves contra y el odio y los prejuicios en la mayor misa celebrada desde que comenzó su gira por Medio Oriente que tuvo lugar en Nazaret.

Decenas de miles de cristianos, entre ellos muchos árabes que cuentan con ciudanía israelí, asistieron a la misa en la ciudad ubicada al norte de Israel, según informó la corresponsal de la BBC en Medio Oriente, Katya Adler.

Nazaret es predominantemente de origen musulmán y los cristianos constituyen aproximadamente un tercio de la población árabe de la ciudad, lo que ha sido motivo de fricciones entre ambas comunidades y a las que Benedicto XVI se refirió en su sermón.

"Insto a las personas de buena voluntad en ambas comunidades a reparar el daño que se ha hecho, a la fidelidad en nuestra creencia común en un Dios, padre de la familia humana y a trabajar para construir puentes y encontrar el camino hacia una coexistencia pacífica", dijo el Papa.

"Que todo el mundo rechace el destructivo poder del odio y el prejuicio que mata las almas de los hombres antes de matar sus cuerpos", afirmó.

Las nueces contribuyen a reducir el cancer de mama

Un estudio realizado por la Escuela de Medicina de la Universidad de Marshall, en Estados Unidos, indica que las nueces podrían prevenir el cáncer de mama.

Las nueces contienen ingredientes como los ácidos grasos omega-3, antioxidantes, flavonoides y fitoesteroles que pueden reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad.

La doctora Elaine Hardman, quien condujo el equipo, explicó en la reunión anual de la American Association for Cancer Research que experimentaron en ratones, a los cuales alimentaron con el equivalente de dar a una persona dos onzas (56,7gr) de nueces al día, en los cuales se observó menor tamaño y cantidad de tumores que en los ratones que no fueron alimentados con nueces.

Según la investigadora, los resultados son aplicables a los humanos, que podrían beneficiarse incluyendo nueces en sus dietas. Los estudios moleculares determinaron que los ácidos omega-3 de las nueces jugaron un rol importante, pero también otras sustancias del fruto.

Hardman subrayó la importancia de una dieta saludable para prevenir enfermedades crónicas y aseguró que el estudio dejó en claro que las nueces contribuyen a reducir el cáncer de mama.

Otros estudios anteriores habían señalado que comer nueces al final de una comida podría disminuir el daño que producen las comidas grasosas en las arterias, porque se cree que contendrían sustancias que disminuyen el riesgo de padecer de males cardiacos y combaten el endurecimiento arterial y ayudarían así a mantener flexibles a las arterias.

Camps imputado por cohecho

El Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana ha citado para el día 19 de mayo al presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, y al diputado del PP y secretario general del partido en la Comunidad Valenciana, Ricardo Costa. Ambos declararán como imputados por su relación con la supuesta trama de corrupción en el PP, el denominado 'caso Gürtel.

Un comunicado del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de la Comunitat Valenciana señala que el magistrado instructor de la causa abierta para investigar un supuesto delito de cohecho también cita a declarar al ex vicepresidente del Gobierno valenciano Víctor Campos y al ex jefe de gabinete de la Conselleria de Turismo Rafael Betoret.

Francisco Camps siempre ha defendido su inocencia y ha insistido en que su supuesta implicación en el 'caso Gürtel' "es un montaje" y que "todo es mentira".

El PP le "respalda plenamente"
Tras concocer la imputación, la dirección nacional del PP ha asegurado que "respalda plenamente" al presidente Camps. Según han recalcado, con la citación de Camps "se acaba con la indefensión" del jefe del ejecutivo valenciano.

Según unas conversaciones telefónicas difundidas por los medios de comunicación, la familia de Camps recibió regalos de gran valor de uno de los imputados en el caso Gürtel, Álvaro Pérez, apodado 'El Bigotes'. Además, la empresa de 'El Bigotes', Orange Market, habría recibido contratos por valor de cinco millones de euros de la administración valenciana. Esto se sumarían al presunto pago de trajes por valor de 12.000 euros de las tiendas Milano y Forever Young para el presidente valenciano.

Hasta ahora, el PP ha suspendido de militancia a tres de sus diputados en la Comunidad de Madrid : Alberto López Viejo, Benjamín Martín Vasco y Alfonso Bosch.

El nuevo perfil de consumidor

El perfil de consumidor en España es una de las cuestiones que más han cambiado desde que la crisis económica y financiera comenzó a hacer estragos en este país.

La nueva clase consumista es una que a pesar de no contar con ahorros se dedican a gastar en ocio y a utilizar las tarjetas de crédito más que en otros años. Para las familias la situación no es muy diferente, quien tiene hijos también gasta sin considerar si se dispone o no de dinero en efectivo.

Una de las características más notorias es que cada vez con más frecuencia los consumidores ignoran la crítica de los expertos y se dejan guiar más por blogs de usuarios y por las críticas que estos hacen en Internet, donde la opinión se basa es la experiencia de los bloggers. También continúan consumiendo con la misma frecuencia que antes en los días tradicionales como el día del padre, de los enamorados y navidades; y por supuesto, en las rebajas.

Un detalle muy interesante es que las pagas extras como aguinaldos en verano e invierno se destinan para compras especiales; por este lado, los empresarios y autónomos deben prestar atención a las fechas en las que se producen estas pagas para lanzar promociones especiales o bien intensificar la publicidad de sus productos.

Otra de las consideraciones más importantes es tener en cuenta que el mercado se amplía cada vez más, es decir, los pensionados, las personas que están en el paro y los estudiantes también consumen. Tener en cuenta las diferentes fechas de cobro servirá para gestionar de manera más eficaz el stock de tu negocio. El paro se cobra el día 10, las pensiones el 15 y las tarjetas se suelen liberar el día 20.

Consideraciones como estas son fundamentales para ofrecer un producto cada vez más personalizado para el amplio espectro de consumidores de esta nueva clase de consumidores.

martes, 12 de mayo de 2009

TIEMPO DE DESPEDIDAS

Estuve pensado ayer, cariacontecida y melancólica, mirando las gotas de lluvia golpeando el cristal, que debiéramos pasamos la vida diciendo adiós.

Hace un tiempo extraño en estos días de Mayo. Tan pronto tienes frío como te ahoga un calor sofocante que da paso a la tormenta, a la tromba de agua que te empapa la colada, tendida fuera porque creías que hacía mucho sol.

Tengo el cuerpo extraño y las sensaciones a flor de piel. Se acerca un tiempo de cambio, se acerca el verano, el tiempo del bullicio, del regocijo y del descanso. Un tiempo evidente, casi cruel, que te acerca a tu verdadera esencia, a tu verdadera forma, a sacar a relucir tu auténtico rostro, tu cuerpo escondido y tus anhelos que parecen brotar, con los frutos en los árboles y el calor del sol.

Decirle adiós al abrigo, a la soledad del hogar y abrir de par en par los ventanales, saludar a los vecinos que vienen a sus casas de la sierra cuando hace calor, y que abren de nuevo sus puertas para mostrar al mundo, que el letargo del invierno, ha hecho de nosotros seres más maduros, más preparados, incluso renovados.

¡Qué pereza, Dios mio!.

Será que este año, miedo me da sacar el bañador y enseñar mis maravillas, o volver a quedarme con mi enanito, cuando acabe el bendito colegio y los días vuelvan a ser tan largos e interminables, como las cientos de cosas que hay que hacer para divertirlo, para que no se ensañe con los muebles, con los juguetes ya inservibles después de jugar dos veces con ellos, o con volver a salir con tus amigos y disfrutar del día hasta más de las diez de la noche.

Adiós a la tranquilidad del invierno, que nos mantiene encerrados en un caparazón de caracol, mientras hace frío fuera y la vida va pasando, va cambiando.

Adiós a muchas cosas que no gustan, pero que han ido formando parte de nuestro letargo, de nuestra ensoñación, mientras llegaba el tiempo del cambio, de las posibilidades.

He recordado de pronto la imagen de alguien de mi pasado, alguien que hacía mucho tiempo ya que no formaba parte de mi presente. Lo había encontrado casi por casualidad, o curiosidad, que en el fondo a veces se dan la mano, en Internet, aunque no he sido capaz de escribirle o ponerme en contacto con él. Tan sólo con una foto de alguien que apareció en mi pantalla de ordenador y lo volvía a ver después de mucho tiempo, se me había helado en las venas el deseo de saber qué había detrás de esa mirada triste, oculta tras unas gafas nuevas, al menos para mi.

Pensaba en lo que cuesta conocer a alguien, darle o enseñarle tu vida, tus maravillas, y también tus miserias, por qué no reconocerlo. Cómo se va haciendo una historia compartida de una experiencia o de muchas, que a veces, los años dan para más que un poco. Lo que supone tener un pasado con alguien, poder tomar un café para recordar viejos tiempos y para seguir compartiendo los nuevos, dando forma a un futuro.

Es una experiencia rompedora, límite y a veces trepidante, que en ocasiones sale bien, y en otras no aporta tanto, y uno se ve abocado irremediablemente al adiós.

Y si cuesta abrirse camino entre la maleza de otro, cuesta aún más, despedirse de alguien, dejarlo marchar, alejarte de ese alguien que más que beneficio tanto daño te hace ya, o tan inútil es la comunicación, la entrega o el entendimiento con ese otro universo.

Es duro, injusto, incluso cruel a veces, hacer examen de conciencia y ser sincero con uno mismo. Valorar expectativas, tomar partido y sobre todo, arrancarse del alma otra alma, que por estar en otro camino, ya no es capaz de enraizar con nosotros mismos y nos hace sentir más solos, que acompañados.

Pienso en qué tiene que ver eso que me ha venido a la mente, con lo que ha empezado mi reflexión, y siento que son ambas la misma cosa.

Acostumbrarte para darte cuenta de que tienes que abandonarlo. Vivir para renunciara algo o a alguien. Atesorar en el invierno, para luego en verano, dejarlo volar.

Estoy filosófica, enigmática, un poco como el tiempo loco que vivo en estos días, que ni se queda, ni nos deja a nosotros vivir. Supongo que estoy instalada en uno de esos momentos intermedios, en un espacio y en un tiempo, indefinidos, que son como plataformas de despegue, donde no acaba de ocurrir nada, pero se impone la despedida, el vuelo, el marchar a algún lugar.

Hay momentos en la vida en los que se impone un cambio, en los que uno siente la necesidad vital de dar marcha atrás y reflexionar sobre lo vivido, tomar partido y dejar muchas cosas atrás.

Es curioso como surge ese momento, cómo se va gestando dentro de uno la necesidad de dar fin a algo, de empezar otra etapa, de aprender de lo vivido y seguir adelante. Procurando en lo posible no hacer como la mujer de Lot, que no pudo evitar darse la vuelta y mirar atrás. Sabemos muy bien que, si lo hacemos, como Edith, igual acabaremos convertidos en estatua de sal.

Todo empieza por una suerte de malestar que nos inunda, nos llena de melancolía, de tristeza, nos hace pequeños ante nosotros mismos. Una suerte de invierno cruel que nos enfría el alma de recuerdos, nos encierra en el caparazón de nosotros mismos, a la lumbre de un fuego que cada día está más extinto, más pequeño, menos ardiente. Las pasiones, el deseo, la vida desperdiciada en miles de momentos compartidos, se va quemando, como los leños de la chimenea, y ya no da luz, más bien deja ese aroma a quemado, a brasas que recuerdan el calor que ya no son capaces de dar.

Empieza el frío, la soledad del alma, el vacío existencial. La sensación de que ya es tiempo de salir con el abrigo puesto y dejar la casa, el ensimismamiento, y dar otro rumbo a la existencia insoportable en que se ha convertido nuestra rutina.

Cuesta mucho.

La soledad que supone abandonar a su suerte a alguien o algo que te importaba, es tremenda. Por no hablar de lo triste que se queda el corazón sin uno de sus inquilinos.

Sin embargo, lo sabes bien. Ya no es posible. Se impone un adiós, se impone la despedida, se impone tratar de ser otra persona con lo aprendido, con lo bueno y con lo malo. También con la decepción que supone haberse equivocado con alguien o también con algo de lo que hicimos en el pasado, y salió mal.

A veces, las despedidas son a un novio que no te conviene, a una amiga que te da más quebraderos de cabeza que cariño o a un amigo maleducado que se mete con todos tus conocidos, y crea conflictos allá por donde vaya, sin entender muy bien el daño que hace.

Otras, los adiós se dan a situaciones insostenibles, a trabajos que nos quitan la vida, a formas de vivir que nos anulan o a hábitos de conducta que nos roban el alma, nos despojan de nuestra dignidad o nos hacen parecer guiñapos con pocas ganas de seguir viviendo.

Son quizá esas rémoras, esas formas de vivir, las que más difíciles son de despedir en nuestras vidas. Quizá porque ignoramos totalmente donde empiezan y dónde acaban, y cómo ser fuertes para resistir la tentación de mirar atrás y no convertirnos en estatuas de sal. Creemos ser débiles, incapaces como somos de seguir adelante, sabiendo que el destino que nos espera sin ese trabajo de toda la vida, es tan cierto como la crisis, que seguramente nos mandará directamente a la cola del Inem. Y qué decir de la rutina de una pareja que tiene de amor lo mismo que de emoción, de aventura, de ganas de vivir, pero que alimentas y fomentas por miedo a volver a la soledad, a tomar partido por la vida, los anhelos de la infancia o aquellos que quedaron sepultados en la caja de los sueños imposibles. Miras tu alrededor con la esperanza de encontrar en un modelito del Corte inglés o en una tarde con las amigas, un poco de ánimo, consuelo o sentido a muchos días de lluvia, en los que, esperando en casa a que vuelva tu marido, ya ni siquiera miras el reloj.

Vida aburrida y vacía después de la tormenta, que nos espera a todos, sentados en la mecedora viendo un culebrón de turno, pues a determinadas edades, parece ya tarde para salir a correr por el parque con nuestros hijos o para conocer otras culturas, otros países, otras personas que nos enseñen algo nuevo, o quizá ya conocido, consabido y vivido, pero siempre, de otra manera distinta a nosotros mismos y a nuestro aburrido devenir.

Decir adiós a todo eso, a lo ya establecido, a lo fijo, a lo que ya hemos conseguido después de mucho tiempo. A los amigos de siempre, a la misma casa que al final pagaste en treinta años o a la vida de trabajo, entrega y sacrificio, siempre en un puesto que pensaste que era poco para ti. Decir adiós a los hijos desagradecidos, que se irán cuando ellos quieran, no cuando tú lo decidas. Adiós a los amigos que al final acabaron antes su camino, aunque los hubieras querido amarrar al mástil de tu vida, siempre.

Adiós tus ideas, tus principios, todo aquello que atesoraste en tus armarios para el invierno, y a donde acudías cuando no estabas seguro de nada, porque era lo que aprendiste, lo que a fuego se quedó en tu interior.

Adiós a lo que eres, a lo que hiciste, para lo que trabajaste. Adiós a tus ideas políticas a tu moralidad, a tus principios auténticos.

Se antoja imposible, pienso viendo la lluvia llevarse por delante las hojas caídas del jardín, la pelota de playa de mi hijo, una excavadora que se quedó olvidada en las escaleras. Sin embargo, queramos o no, estemos preparados o no, la vida es un ir diciendo adiós continuo, un ir cambiando un poco de vida, primero sobre lo que no te convence y te llena de frío el alma, y luego de lo que más te identifica, lo más querido, lo más íntimo y tuyo.

La vida es un irse yendo, irse despidiendo, ir renunciando a cosas, por mucho que nos empeñemos en aferrarnos a la materialidad de las situaciones, de las personas, de nuestras posesiones o nuestras verdades.

¡Qué razón tenía el bueno de Séneca!.

Llegará el día en que ya no habrá ni tiempo para el adiós, e incluso tendremos que prescindir de la despedida. Y nos iremos. Nos iremos marchando, así tan callando, como dejamos marchar aquel trabajo que terminó en baja por depresión, o aquél amigo que ya no ves a fuerza de no llamarle, o aquella mejor amiga, que ya no sabes cómo ha envejecido, porque ni siquiera te lo has preguntado. Iremos dejando de lado ese afán por acumular cosas, por tener más que el vecino o comprar el coche más rápido. Nos importará cada vez menos ser esas personas de éxito que tienen más que nadie en el barrio, y que en las tiendas respetan. Nos iremos despidiendo de todo, porque todo se marcha, por mucho que nosotros lo queramos amarrar del lazo que nos ata a la piedra que llevamos colgando, que tanto pesa, tanto molesta, tanto detestamos porque no nos deja echar a volar.


Hoy, en el cristal, viendo la lluvia, confieso que tengo cuarenta años y muchas piedras colgando.

Aún me niego a decir adiós a muchas personas, a muchas situaciones que me asustan y a muchas rémoras que consiguen que me aísle en mi chimenea, y vea el fuego tratando de recuperar su fuerza una vez más.

No me es posible. Y tiene bemoles la cosa, pues de sobra sé, que es de valientes, de experimentados en la vida y de esos que parecen tener madurez, saber salir a la lluvia y dejar los paraguas dentro. Bailar, reírse del mundo, abandonar lo que te molesta y saltar sobre los charcos. Sin paraguas, sin impermeable, sin gorro o sin nadie que te diga que te metas dentro, que la lluvia pasará.

Siempre pasa es verdad, aunque deje destrozos. El secreto, es saber despedirla, saber sonreír al sol cuando brille en el cielo y olvidar que ayer, tenías muchas despedidas que no sabían que iban a ser pronunciadas y al final, encontraste dentro de ti, el valor.

Valor para bailar en la lluvia, decía mi prima en su muro de Facebook

Valor para reconocer que estas sola, estás preparada para el cambio, estás ahí aunque no pase nada importante. Aunque queden pocas aventuras como las de antes y te regocijes en los recuerdos. Aunque ya no queden tantos sueños por cumplir. Aunque parezca que ya no queda mucho por aprender. Aunque tengas más de cuarenta años y empiece la caída, de esa montaña rusa, que hasta ahora parecía que te había llevado a lo más alto.

Valor, amigos, para atreverse a ser feliz...


lunes, 11 de mayo de 2009

Wisin participará en caminata contra el cáncer

El reggaetonero puertorriqueño Wisin, del dúo Wisin & Yandel, participará este próximo viernes 15 de mayo en una Caminata contra el Cáncer en San Juan, Puerto Rico, en apoyo a la iniciativa del comediante Raymond Arrieta.

El recorrido que hará Wisin junto a Raymond Arrieta se realizará dentro de la ruta de Ponce a San Juan, Puerto Rico y tienen previsto un tiempo de 24 horas para concluirse.

domingo, 10 de mayo de 2009

Reguetonero dominicano acusado de la muerte de un hombre

El cantante dominicano de rap y reggaeton conocido como El Lápiz fue acusado hoy ante la justicia de atropellar y causar la muerte de un hombre en la provincia Santo Domingo, informó la página web del periódico Listín Diario.

Según esa versión, el vehículo todoterreno de Avelino Junior Figuereo Rodríguez, nombre de pila de "El Lápiz", atropelló el 7 de diciembre pasado a un hombre identificado como Adriano Martínez González, quien murió posteriormente en un hospital de la capital dominicana.

La acusación contra el artista fue incoada por Michael Ariel Martínez, hijo de la víctima. "El Lápiz", de 25 años, es uno de los artistas de hip hop y reggaetón más populares de la República Dominicana, donde ha participado en espectáculos junto a figuras como Daddy Yankee, Residente de Calle 13 y Héctor El Father, entre otros.

Su música, sin embargo, es foco de agrias críticas por parte de sectores que lo acusan de exaltar en sus canciones el sexo, la violencia y el consumo de drogas.

jueves, 7 de mayo de 2009

Sol Meliá ralentiza el ritmo de inversiones

Nadie es ajeno a la crisis. Tras un largo período de bonanza económica, la demanda de viajes experimenta una contracción significativa, hecho que está perjudicando a las empresas turísticas. Pese a este panorama, Sol Meliá "confía en su solidez y en sus cuentas saneadas para salir de la crisis". Aunque el Turismo, uno de los motores de la economía nacional, no es uno de los sectores más afectados por la crisis internacional, la caída de la demanda de viajes está mermando los resultados de las empresas que operan en este segmento. Un ejemplo es Sol Meliá, cadena hotelera que cuenta en la actualidad con más de 300 establecimientos repartidos por cuatro continentes, que tras varios años con "resultados satisfactorios, alcanzando en 2007 un récord", ha experimentado en 2008 un recorte de los beneficios del 68%, situándose en algo más de 51 millones de euros.

Ante esta situación, a falta de cifras del primer trimestre de 2009, la cadena hotelera opta por "ralentizar el ritmo de inversiones para el presente año", destinando 100 millones de euros, cifra inferior a la inicialmente prevista, según informan fuentes de la empresa. Esta cantidad irá destinada, esencialmente, "al mantenimiento de los establecimientos", así como a aumentar la calidad de los mismos, "ofreciendo nuevas experiencias a los clientes".

Pese a que la situación es complicada, la compañía hotelera "confía en su solidez y en los esfuerzos realizados en los últimos años para mantener las cuentas saneadas para salir sin mayores problemas de esta crisis, e incluso salir reforzados", informan desde Sol Meliá. Algunas de las claves para recuperar la senda del crecimiento son, además de la reducción de los gastos, la "potenciación de iniciativas comerciales que faciliten un incremento en los ingresos, la apuesta por acciones que potencien el valor de la marca o la continuación de las medidas que sostengan la solidez financiera de la cadena".

100.000 Noches de Hotel Gratis

Atrápalo regalará 100.000 noches de hotel gratis a sus usuarios. Esta iniciativa entra dentro de las campañas de marketing para promover el turismo nacional y fomentar el consumo dentro de un mercado que se ha visto afectado dúramente por la actual crsis financiera.


Atrapalo es una agencia de viajes y de promoción de actividades de ocio que nació y vive en Internet bajo la filosofía de ofrecer las mejores propuestas para el tiempo libre al mejor precio del mercado. Para ello, se basan en el comercio electrónico, centrado en el sector de las agencias de viajes, vuelos, hoteles, alquiler de coches, espectáculos y restaurantes, convirtiendo sus promociones y transformando sus excedentes en ofertas de Internet. Además de encontrar las mejores ofertas, ofrecen a sus clientes infomación que envían semanalmente por e-mail personalizado con las propuestas más interesantes.

Jonas Brothers de gira en Perú

La banda juvenil norteamericana Jonas Brothers presentará un segundo concierto en Lima (Perú) el próximo 18 de mayo, ante el récord de ventas obtenido para el primer espectáculo programado en el Estadio Nacional capitalino.

El grupo de los hermanos Nick, Joe y Kevin Jonas decidió ofrecer el segundo concierto, tras recibir innumerables pedidos de sus fanáticas peruanas, que agotaron en pocas horas las entradas para el primer concierto, señalaron medios locales.

La segunda fecha se celebrará un día antes de la primera, que se mantendrá el 19 de mayo, y se concretó ante la cancelación de una de las presentaciones de la banda en México, ante la presencia del virus de la gripe A.

Los organizadores informaron que las entradas para el nuevo concierto estarán a la venta el próximo sábado y tienen la expectativa de que también conseguirán un récord de ventas.

La SGAE reclama derechos de un concierto benéfico

David Bisbal participó en un concierto benéfico para luchar contra la enfermedad de Alexander, una rara dolencia mortal. Como las canciones que cantó no son suyas, a la asociación de autores le corresponde un 10% de los ingresos por ley. Los autores podían rechazar los beneficios y, aunque la SGAE dijo que "iba a poner de su parte", ingresará 5.000 euros por el concierto.

Para recaudar fondos, María Antonia y Juan Manuel han ideado múltiples iniciativas. Una de las últimas fue un concierto benéfico en el que cantó David Bisbal, sin pedir un euro a cambio. Desgraciadamente para la familia, la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) también intervino, pero para pedir el 10% de la recaudación que le pertenece legalmente y que equivalía a 5.000 euros.

Un par de semanas antes llamaron a la familia para acordar las cifras. "Tenía que llevar a mi hijo a rehabilitación y quedé en el hospital con el delegado de la SGAE", relata María Antonia. La madre de Juanma no pudo más que aceptar las condiciones: "Yo no soy empresaria, soy sólo la madre de un niño que se está muriendo", lamenta.

"Una señal o un aval bancario"
El delegado de la SGAE "pidió una señal o un aval bancario", pero los padres de Juanma le informaron de que la cuenta estaba blindada por ellos mismos.

Consecuentemente, el dinero sólo podría ser entregado "cuando ingresaran los beneficios del concierto de David", asegura Juan Manuel, el padre del menor. Hasta entonces era imposible.

Finalmente, María Antonia tuvo que firmar una solicitud de autorización para que la SGAE tuviera el dinero tan pronto como la familia ingresara los beneficios del concierto. Curiosamente, no es el primer concierto que organizan para recaudar fondos, pero sí es la primera vez que la SGAE reclama su 10%. "Quizás por ser David Bisbal", lamenta la madre de Juanma.

Kylie Minogue de gira en EE.UU. a partir de septiembre

La cantante australiana Kylie Minogue, quien trabaja en la elaboración de su undécimo disco de estudio, llevará a cabo su primera gira estadounidense a partir de septiembre, informó hoy la revista especializada Billboard.

El recorrido llevará a Minogue, de 40 años, por seis ciudades: Oakland, el 30 de septiembre; Las Vegas, el 3 de octubre; Los Ángeles, el 4 de octubre; Chicago, el 7 de octubre; Toronto, el 9 de octubre, y finalmente Nueva York, el 11 de octubre.

"He querido hacer una gira en América y Canadá durante años y sé que los aficionados han estado esperando esto mucho tiempo", dijo la artista en un comunicado. "Estoy entusiasmada con que la oportunidad haya llegado finalmente", agregó.

Minogue actuará este viernes en el programa de televisión "Today", del canal NBC, para promocionar esta gira.

Su anterior espectáculo, "KyleX2008", visitó 21 países y vendió unos 70 millones de dólares en venta de entradas.

A pesar de su éxito global, no le han ido demasiado bien las cosas a la artista en EE.UU., donde vendió 171.000 copias de su disco "Body Language" (2004) y 36.000 de "X" (2007).

"Kylie ha tenido una carrera tan exitosa fuera de Norteamérica que se ha necesitado un tiempo para encontrar una ventana en su calendario para EE.UU. y Canadá", dijo Bill Silva, promotor de la gira.

"Sus estupendos admiradores en Norteamérica serán bien recompensados por su paciencia cuando experimenten todo el espectáculo", continuó. La venta de entradas para el público general comenzará el fin de semana del 15 de mayo.

Minogue, quien superó un cáncer de mama que la mantuvo alejada de la vida pública durante cerca de un año, ha encontrado de nuevo el amor con el modelo español Andrés Velencoso, tras romper con el actor francés Olivier Martínez.

ExpoFranquicia 2009

Portaldetuciudad.com acudirá a la feria de franquicias ExpoFranquicia 2009 que tendrá lugar en Madrid los próximos días 7,8 y 9 de mayo.

Los objetivos principales para la enseña son continuar con su expansión por todo el territorio nacional, consolidar su marca en una de las más importantes ferias de franquicias de España y por supuesto atender a todo aquel interesado en su franquicia.

La franquicia tendrá a disposición de todos los visitantes un stand donde podrán consultar cualquier duda sobre la enseña.

Durante estos 4 primeros meses de 2009, la enseña ha puesto en marcha más de 15 portales y firmado 10 nuevas franquicias, lo que avala su franquicia.

Portaldetuciudad.com apuesta por tener presencia durante este año 2009 en las ferias nacionales e internacionales más importantes. En estas ferias donde la asistencia de público es muy importante, la enseña prevé una gran afluencia de visitantes a su stand debido a la gran rentabilidad de su franquicia.

miércoles, 6 de mayo de 2009

NIÑA PASTORI de gira por España

Esperando verte es la canción que da título al último álbum de Niña Pastori. También es su segundo single y significa mucho para la artista de San Fernando. “Dame tu risa, dame tu voz, dame los vientos del corazón. Esperando verte quiero soñar, esperando niño la madrugá”, suena en esta canción, dedicada a su hija Pastora que se gestó y nació durante la grabación del álbum. “He grabado el disco embarazada y dos meses antes de parir aún estaba metiendo la voz” dice Niña Pastori. “Cada vez que cantaba, sentía que Pastora se movía. Es un trabajo lleno de ilusión”.

La canción Esperando verte une las guitarras flamencas con percusiones de cierta influencia brasileña que la enriquecen rítmicamente y la separan de lo convencional. Una melodía inspirada y armonías vocales originales y diferentes convierten el tema en uno de los grandes hallazgos de un álbum que Niña Pastori estrenará en concierto en su próxima gira española.

Esta gira comienza el 15 de mayo con un concierto en Zaragoza que celebra el aniversario de Radiolé y que continúa el 6 de junio en Granada (Palacio de Deportes), 19 de junio en Madrid (Casino Torrelodones), 18 de julio en Valladolid (Hospedería San Benito), 1 de agosto en Oliva de Mérida, 4 en Cadaqués, 7 en La Unión (Murcia), 14 de agosto en Punta Umbría (Huelva), 11 de septiembre en Campo Real (Madrid), 8 de octubre en Fuengirola (Málaga)...

Son los primeros conciertos confirmados de la gira de presentación de Esperando verte, un trabajo esencial, inspirado, alejado de modas y que se sumerge en profundidad en los sentimientos. La voz, madura, sentada, con peso, brilla con el poderío y la experiencia que dan 18 años de carrera y éxitos en un álbum serio, de gran riqueza musical y con ese aroma flamenco y sureño que envuelve y acompaña a Niña Pastori desde la cuna.

Hipoteca Barclays

La Nueva Hipoteca Barclays es uno de los más recientes lanzamientos en préstamos hipotecarios; está enmarcada dentro de las ofertas más atractivas ya que cuenta con un diferencial sobre el Euribor de un +0,80.

El tipo de interés desde el primer año es de un Euribor + 0,80 (3,02% TAE) con revisión anual. El préstamo ofrece hasta 40 años de plazo de amortización, y una financiación de hasta un 80% del valor de tasación de la vivienda.

Respecto de las comisiones cobra un 0,50% por desistimiento durante los primeros cinco años del préstamo y de un 0,25% los restantes; también un 0,50% de apertura. Cabe mencionar que el préstamo no cobra comisión de apertura y de compensación por desistimiento en caso de amortizaciones parciales.

Una oferta interesante, aunque existen otras mejores en el mercado. La Hipoteca Activa de ActivoBank la supera mejorando el diferencial sobre el Euribor, con un +0,60; también la mejora en lo referente a las comisiones.

Jesús Sanz escribe sobre La crisis de fondo, no el fondo de la crisis

Vivimos en vilo entre noticias que nos cortejan, pretendiendo distraer o evidenciar la realidad más real que tenemos entre manos. En estas últimas semanas nos hemos visto envueltos en los asuntos que llenan de pesar la vida de tantas personas: fundamentalmente las consecuencias de la crisis económica que afecta de modo creciente a tantas personas, a enteras familias. Ya no sólo es esa cifra escalofriante de más de cuatro millones de parados, sino la más tremenda aún del millón de familias, de hogares, en donde no hay ningún ingreso día por día, semana por semana, mes por mes. Esta crisis económica no se debe a una cortocircuito en la central informática de los ordenadores que coordinan las finanzas mundiales, sino que tiene más bien su raíz en la crisis moral, la crisis de valores humanos que genera una sociedad frívola e irresponsable dando como resultado el egoísmo y la insolidaridad.

No es indiferente el propiciar un modelo social u otro subvencionando a troche y moche las series televisivas o las películas que tendenciosamente los escenifican; no se puede jugar sin más con la educación de nuestros jóvenes banalizando en ellos algo tan serio y tan bello como es la libertad o la sexualidad, como si fuera el desenlace desenfrenado tras el último botellón; no es de recibo tampoco el abaratamiento de la concepción natural del matrimonio y la familia para arrancar todo lo posible la larga historia cristiana y occidental al respecto; y por último no deja de pasar factura el mercadeo con lo más sagrado como es la misma vida. Como siempre he repetido, y para quien se empeña en no entender la posición cristiana y eclesial sobre esto, me refiero a la vida en todos sus tramos: la del no nacido, la del terminal y la vida de quienes estamos en medio sea cual sea nuestra circunstancia o nuestra edad. Todos estos guiños a una extraña manera de concebir la vida, la cultura, la política y la sociedad, dan como resultado antes o después, antes y después, como tantas veces hemos ya comprobado, un deterioro severo del tejido social, y a la postre el asunto económico no deja de ser más que un simple indicador de una crisis más profunda y más hiriente.

Estar a pie de obra acompañando a la gente real que sufre y que pide ayuda es lo que intentamos con todo nuestro afecto, nuestro empeño y nuestro compromiso cristiano. Así lo queremos seguir haciendo con todos los que este mundo enfebrecido va orillando y dejando en la cuneta. Los enfermos del sida, los deprimidos por los palos de la vida que no es vida, los mendigos de siempre y los mendigos de ahora, los huérfanos del amor de sus padres que les ven cambiar de pareja como el que cambia de ajuar, los ancianos asustados por tanta deriva, los jóvenes a los que se les usa demagógicamente sin darles razones para esperar. Todos estos y muchos más, encuentran ayuda real en tantos gestos tendidos, en tanto tiempo ofrecido, en tanta escucha sincera, en tanta compañía amistosa y gratuita de nuestra gente cristiana, en la oración silenciosa de los monasterios que piden sin cesar por este mundo bendito. Son las parroquias, son sacerdotes y religiosas, son voluntarios católicos en todos los campos, son las organizaciones de la caridad cristiana como Cáritas, Manos Unidas, Conferencias de San Vicente de Paúl y tantas otras más. Ahí están, sin pedir voto para nadie, sin echar arengas vacías a ninguno, sin pasar facturas de rencor, ahí están con los brazos arremangados y el corazón de par en par orando, acogiendo y acompañando, para buscar soluciones a corto, medio y largo plazo.

En estos tiempos recios, el testimonio comprometido nos está pidiendo audacia, humildad y manos a la obra, escuchando al Señor y abrazando a cada persona que Él nos pone delante.

El Señor os bendiga y os guarde.
+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Obispo de Huesca y de Jaca

LAGARTO, LAGARTO

-"¡Mamá, he visto una lagartija mu grande, mu grande en el árbol!. ¡Ven a verla, que es verde!".
Me viene y me dice mi hijo, tirándome de la mano, para que le siga, como hace siempre, mientras preparaba la cena el lunes. Acababamos de llegar de Madrid, con las bolsas, las cosas de la nevera y cayendo ya casi la noche.

No le hice ni caso, claro. Que cuando vamos por la calle y se cruza una lagartija, buenos saltos pega del susto que se da el pobre, así que me imaginé que una pequeña sería, y que si venía tan tranquilo para tanto no sería.

-"Oye, cariño, ¡que no te asustes, eh!"-viene seguidamente mi marido mientras freía un poco de pollo. "Te lo digo para que si lo ves, no te peges el susto y tengas miedo. Pero hay en el jardín un lagarto en el árbol este de la derecha, que igual te da un poco de asco".
-"¿Cómooooooooooo?"- exclamé yo dejando caer la espumadera al suelo, de sólo acordarme de los lagartos que había en Tenerife, que más que miedo, me daban un terrible dolor de espalda con un escalofrío, que me recorría de arriba a abajo. ¡Que sensación más desagradable me provocaban los condenaos, nada más verlos!. Y oye, que aparecían por todos lados, que si no los veías en la acera, te los encontrabas cruzando de una terraza a otra en el hotel.
Ahora resulta que hay uno de esos en mi propia casa...

Antonio me convence de que no me preocupe, que no es para tanto. Que cuando estaban regando el jardín, lo han visto esconderse entre las hojas del ciprés pero que no hace nada, y que probablemente se marchará por donde ha venido, porque miedo le damos los humanos.
Yo me quedo poco convencida. He sido de ciudad toda la vida y no es que los bichos me den especial miedo, pero en fín, que yo creía que los lagartos eran de eso, de Canarias, o que salían en la tele, o yo que sé, que nunca me lo había planteado yo, vamos.

-"Entonces, ¿qué hago yo si lo veo, vamos a ver?. Aparte de que voy a estar todo el día obsesionada, mirando por los rincones a ver si veo el maldito lagarto, me dirás si me lo encuentro ¿qué hago?".
Las carcajadas de mi marido, el caer de la noche y el sueño, hicieron que nadie contestara mi pregunta vital, que claro, como era de esperar, quedó flotando en el aire, en el mismo borde de mi conciencia, presionando mis teclas de vez en cuando, que me entretenía en mirar el dichoso árbol, o el suelo de mi jardín, por si el condenado lagarto asomaba su cabeza.

Nada de eso ocurrió ayer, por mucho que me pareció intuirlo, cuando entramos en casa, o cuando salimos a dar una vueltecita en bici, el niño y yo, que mi hijo se entretuvo en buscarlo, armado con un palo y dando golpes a diestro y siniestro.

Juancho, que así he decidido llamarlo esta mañana, aterrado debía hallarse al borde de la desesperación y el miedo, teniendo en cuenta el niño que le esperaba fuera, y agazapado, esperaba atento a que nos fuéramos, para salir de su escondite en el árbol.

Ha sido esta mañana, con el teléfono en la mano, mientras hablaba con mi madre, que he conocido al famoso y temido Juancho.

Todavía, que han pasado más de dos horas y que he conseguido ahuyentarlo, tengo los pelos como escarpias en los brazos y las piernas, y sólo acercarme al cristal de la puerta que separa el salón del jardín, me provoca escalofríos en la nuca, sin verlo siquiera, así que no necesito explicaros el grito que he dado, cuando he visto al lagarto, descansando tranquilo al sol, con su cola medio enroscada casi en las escaleras y su cuerpo gordo y verde, con las patas estiradas, enganchado entre las hojas, con su cabeza sonriente y sus ojos entornados, de espaldas a mi.

He salido zumbando, he cerrado la puerta de casa y me he quedado frente al cristal, con los ojos fijos en Juancho, mientras gritaba a mi madre, que un maldito bicho verde, amenazaba con atacarme y entrar en casa.
-"Pero, ¿qué bicho verde, qué dices, mujer?. Tranquilizate. Y cierra todas las puerta, no vaya a entrar en casa y no sepas luego como sacarlo o matarlo".

Sólo con pensar en esa posibilidad, de verlo correr por mi salón, y yo subida a la mesa, agarrada a la lámpara y dando voces, me ha hecho cagarme en todos los muertos de Juancho y jurar en arameo sobre la pertinancia de que una chica de la capital, se vaya a vivir al campo. ¿Quién me mandaría a mi?.

Mi madre, ya enterada de que el maldito bicharraco era un lagarto del tamaño de un palmo, sino más, y como la mujer es única para animar, se ha empeñado en imaginar en voz alta, que Juancho, bien pudiera llamarse Juancha, y dejar sus huevos esparcidos por mi casa, con lo que pasado un tiempo, se me llenara entera de Juanchitos y Juanchitas. Pensando eso, no he salido por piernas de mi casa, sin llaves ni nada, a tomar las de Villadiego, porque me he quedado paralizada frente al cristal, fijas mis pupilas en la cola del bicho, que sin moverse lo más mínimo y ajeno totalmente a mis pensamientos, descansaba como si tal cosa, sin sospechar, que se me estaba empezando a mi a caer el mundo.

-"¿Estás ahí, hija, que te has quedado tan callada, que no sé qué pasa?"-me pregunta mi madre porque llevaba yo más de la cuenta en silencio.
Barruntaba mi mente la posibilidad de tirarle un cubo de agua desde la puerta, o armarme con la escoba, y darle un meneo al bicho a ver si con un poco de suerte, le acertaba y todo.

El pesimismo de mi madre, que me recordó que nuestro tío Luchi, se cargaba los lagartos con escopetas de aire comprimido, y no estaba yo para esas lindezas, no consiguió que yo desistiera de conducirme a la cocina, a buscar el dichoso palo mientras le contaba el plan a mi madre.

Con los nervios del momento, y porque la maldita ley del Murphy ese se cumple a rajatabla, va y se engancha el palo de la escoba con la basura y se me cae estrepitosamente, esparciendo las mondas de las patatas, del plátano de ayer del niño, el yogur, y los restos de la cena, por el suelo de la cocina.

Doy un grito de desesperación. No puede ser. Estoy tan nerviosa que he cogido fatal la escoba y no escucho que mi madre se ha creido que el estropicio es fruto del porrazo que le ha arreado al lagarto y que ha debido subir al cielo directamente.
-"Pero, contéstame, ¿ya te lo has cargado?", me pregunta insistentemente mientras maldigo mi suerte y me tiro al suelo a intentar recoger los desperdicios, diseminados por la cocina.
-"¡Qué matarlo, ni qué matarlo, si lo que ha pasado es que he empujado el cubo con la escoba y he tirado todas las mondas por el suelo, qué desastre!.
-"¡Recógelas todas, no vaya a ser que el lagarto entre a comerse las sobras!"- me ordena mi madre resuelta, y añade:" y ala, hija te dejo que tengo mucho que hacer y no podrás recogerlo bien, conmigo al teléfono".
-"¡¡¡¡¡Quieta ahí, ahora mismo que no quiero quedarme sola para espantar al lagarto!!!!. Luego recojo las mondas, que ya que estoy armada, voy a darle un meneo a ver si por lo menos, se quita de donde está, que no puedo dejar de mirarlo".
Mi madre, asiente, que cualquiera me lleva la contraria, e incluso me parece escuchar su castañeteo de dientes, por el hilo del teléfono.
-"¡Quédate en la puerta y cuando le des, cierra inmediatamente!"- me aconseja como si estuviera yo pensando en salir con la escoba y retar al bicho a muerte, así cuerpo a cuerpo.

La hago caso y me atrinchero tras los cristales, cojo la escoba y zas, le meto un porrazo al árbol, que tiembla hasta el misterio, como dirían mis hermanos.
Luego me meto en casa de un salto. Supongo que el lagarto, con el metido, al menos se ha escondido entre las hojas, porque lo cierto es que no lo veo por ninguna parte. Creo que al menos, se ha asustado, y si no ha emigrado al jardín de al lado, al menos sabe que un palo tengo y estoy dispuesta para el ataque.

Muy ufana, sigo mirando unos minutos, por si Juancho vuelve, y mi madre parece más tranquila al pensar que la fuerza ha impuesto su dominio en mi casa. Me siento exhausta. Sigo con los pelos de punta y con escalofríos, y eso que hoy han dicho que las temperaturas llegarán a los 30 grados.

-"Estoy pensando, hija, que por qué no preguntas en la droguería si hay algún producto para matar a esos bichos", sugiere mi madre, mientras me imagino yo entrando a la ferretería, con mi cara de miedo y explicando la historia, y luego siendo la comidilla del pueblo.
-"No te preocupes, mamá, que no pasa nada, si esto va a ser como lo de la serpiente esa que apareció en el baño uno de los primeros días de estar aquí, ¿te acuerdas la que organizé para matarla?. Anda, que, era pequeña, pero pegué yo unos gritos, que mi pobre niño no podía parar de gritar y llorar diciendo, ¡mata mama, mata bicho!.
Ló único malo es que este bicho es más grande, y me da más asco, pero bueno, supongo que preferirá estar al sol que no entrar en casa, que no hay tantos bichos y hace más frío".

Mi madre sigue insistiendo en lo de los hijitos, en que vigile al bicho y que Antonio lo mate si puede, que para eso es el hombre y tiene experiencia en este tipo de cosas.
Le aseguro que así lo hará, mientras le pongo un email a mi maridito, contándole la historia.
Y luego colgamos, porque llevamos más de una hora entre cotilleos y Juancho, y no hemos hecho nada.

Mas tranquila, miro a mi alrededor. Me he quedado sola en casa, sabiendo que Juancho está a dos metros de mi, vigilando mis pasos. Me siento a escribir en mi ordenador, mientras espero con el palo de la escoba apoyado en la puerta. No estoy dispuesta a bajar la guardia, si él campa a sus anchas por el jardín, va a tenerme alerta.
De pronto, he tenido una idea. Me he ido arriba a ver si oteo su corpachón reptando por la pared, desde las alturas, pues me ha dicho mi amiga Mar por email, que se suben por las paredes y los ves perfectamente.

No, si al final, hace apenas dos horas que no le veo, y le ya le echo de menos. Me voy a encariñar de Juancho.
Uff, quita quita, me digo a mi misma, pensando en que, como aparezca voy a pegar otro chillido.
LAGARTO, LAGARTO...

HOLA A TODOS, CUARENTONES Y DEMÁS ANIMALES...

QUERIDOS CIBERNAUTAS.
CONFIESO QUE ME HE LANZADO SIEMPRE A LAS MÁS TREPIDANTES AVENTURAS. HOY EMPIEZO OTRA, QUE PARA MÍ ES DE LO MÁS INTERESANTE Y ARRIESGADA: ESCRIBIR MIS IMPRESIONES Y MI VIDA POR INTERNET.
¿YO?. YO, QUE SOY CARNE DE DIARIOS ESCRITOS A PLUMA Y RATÓN DE BIBLIOTECA. YO, QUE ANTES DE BUSCAR UN DATO EN EL GOOGLE, SOY CAPAZ DE REVOLVER LA CASA ENTERA PARA ENCONTRARLO EN MIS LIBROS...
SIN EMBARGO, AHORA QUE ESTOY YA EN EDAD DE MADURAR, AHORA QUE HAY QUE IR CON LOS TIEMPOS Y QUE PARECE INEVITABLE EL DECLIVE, BUSCO UNA MANERA DE ENTENDER LA REALIDAD, UNA ALTERNATIVA A DEJARSE LLEVAR POR LO INEVITABLE.
PUEDE PARECER FRÍVOLO O IRREVERENTE, PERO CON MIS CUARENTA AÑOS, ME GUSTARÍA PENSAR QUE AÚN PUEDO APRENDER ALGO DE LA AVENTURA DE VIVIR.
COMO OS DIGO, DISPUESTA A LOS CUARENTA Y A LOS QUE ME ECHEN...